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Hoy es un día triste.
Me enteré que la torre que está frente a Retiro NO es el Big Ben.
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No quité las estadísticas (están abajo de todo). Y no lo hice, porque no vivo pendiente de ellas, y sin duda, son interesantes. En realidad lo único que realmente me gusta es la sección "cómo", que dice desde que sitios llegaron a ésta dirección, y a través de que búsqueda en los buscadores.
Obviamente todos los que entran a través de un buscador, buscaban cualquier otra cosa, menos ésto. Los términos más comunes son "minas en bolas", "fotos de ...." y cosas así.
Pero alguien entró acá a través de una búsqueda realmente eficaz para encontrar blogs. El término era:
boludeces + free
Un capo.
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Sin duda el post anterior pasó de ser una boludez momentanea, casi tirada al azar, a ser un piloncito de comentarios interesantes. Me gustó, que sé yo. Hay una bocha de preguntas para hacer, que por otro lado me/nos permiten comparar, conocer, descubrir. De hecho se podría dar el caso de que lo que hace falta de un lado, sobre de otro y se formen fortuitas formulaciones de fornicar (formalmente). Me fuí al carajo...
Así es como cada tanto tiraré una pregunta para ver que onda. Y si me comentan: bien, y sinó: me deprimo. Así de sencillo.
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La gente corría y se agolpaba junto a la puerta de vidrio, que permanecía cerrada, con candado y cadena revestida en manguera.
El viernes fuí responsable e hice un T.P. para el sábado. Como siempre, Jaquito salvador, Jaquito el gil que hace el T.P. del grupo entero, Jaquito el que va a negar que los demás se rascaron el higo. Pero bueno, yo juego mis fichas a que el famoso "Hoy por tí, mañana por mí" es verdad.
Comenzaron los empujones, la gente ya era mucha, las puertas temblaban.
El sábado una clase menos y una puteada más en el colectivo a las 7 de la mañana, pensando en que mierda tenía en la cabeza el día que elegí cursar los sábados a la mañana. Que misterio. Pero bueno, quito algunas fichas... le juego a que "Al que madruga, Dios lo ayuda", es verdad.
¿Qué estallará primero? ¿Se rajarán en mil fragmentos los gruesos vidrios de la puerta, o cederán las bisagras?
Sábado por la tarde, ravioles en calle Corrientes, 10 puntos. Buena compañía, diques, torre, plaza, café, medialuna de joda, tren. Un baño en Retiro y una mirada indiscreta desde el mingitorio vecino. A caballo regalado... se le miran los dientes?... yo creo que si.
No se vió bien que fue lo que no resistió, creo que ambas cosas: los vidrios y las bisagras. Lluvia transparente, gente cayendo y más gente marchando sobre los recién caídos. Tromba humana.
Sábado en la noche, tren, bondi, Buller. Visitas al sanitario frecuentes, Honey Beer. Linda velada cervecera con lamparitas. Aún me queda una duda muy grande con respecto a este tipo de lugares... no comprendo el por qué del exagerado volumen de la música. Caminata y vuelta a casa, caras sospechosas, horario poco prometedor: me siento en un vagón donde hay un agente de la federal. "Hombre precavido, vale por dos".
Una vez dentro, todos corren por los pasillos. Muchos gritos. Suben algunas escaleras y bajan otras, atraviesan habitaciones enteras. .
Domingo. Almuerzo familiar y al toque llamado telefónico y a la calle como un salvataje amistoso vía Telecom. Un pool que nunca fue y muchas, muchas horas de mate y charlas. Pizzas gloriosas recién amasaditas cayendo la noche. Nooooo! cerveza caliente! Bueno, menos mal que nunca dije "De esta agua no he de beber".
A su tiempo, todos llegaron. Todos los caminos, los pasillos y escaleras, todos llevaban al mismo lugar: un salón amplio y blanco, de techo altísimo, sin nada, vacío completamente. Sin ventanas, sin muebles, sin más puertas que las usadas por todos para llegar. Ni un alma dentro.
Lunes. Llegué a casa a las 8a.m. y me dormí. Cuando desperté eran las 9 de la noche, cené. Luego me enteré que también había almorzado horas antes. Un día que se podría decir que no existió en mi vida, pero un fin de semana sin duda alguna muy bueno. "Al mal tiempo, buena cara".
La total blancura del lugar era solo interrumpida por un letrero de inmensas letras azules, pintado sobre una de las cuatro paredes, que decía: "CIELO". Desilusionados, uno a uno todos se fueron por donde vienieron. El último apagó la luz.
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